El mercado ecuatoriano de fondos de inversión ha ampliado de forma notable su base de ahorristas en los últimos años. A agosto de 2026, 129 609 personas naturales tenían dinero colocado en fondos de inversión, frente a las 19 961 registradas en 2015, lo que equivale a multiplicar por 6,5 esa cifra. El ritmo de crecimiento se aceleró a partir de 2020: entre 2015 y 2019 se sumaron 5 400 nuevas personas, mientras que entre 2020 y agosto de 2026 se incorporaron más de 100 000 nuevos ahorristas, de acuerdo con datos de la Asociación de Compañías Administradoras de Fondos y Fideicomisos, que excluye de este análisis a un fondo masivo con cerca de 369 000 partícipes para no distorsionar la comparación con el resto del mercado.
Uno de los indicadores que refleja esta ampliación del acceso a los fondos de inversión es la presencia de menores de edad entre los clientes. Al 31 de agosto de 2026, la Administradora de Fondos y Fideicomisos Fideval registraba 2 608 clientes menores de 18 años, equivalentes al 10 % de sus clientes personas naturales. Ese grupo mantenía en promedio USD 1 986 cada uno, con una edad media de 9,5 años, y nueve de cada diez estaban vinculados a fondos de aporte recurrente. Según Fideval, se trata principalmente de padres que ahorran a nombre de sus hijos con metas de largo plazo, como financiar su futura educación universitaria; en conjunto, los menores acumulaban USD 5,2 millones.
Un fondo de inversión reúne el dinero de varias personas para colocarlo en distintos tipos de instrumentos y buscar un rendimiento conjunto, de manera que los participantes puedan invertir de forma colectiva sin necesidad de elegir y administrar cada inversión por separado. Diego Peña, asesor de inversiones y docente de la Universidad Andina Simón Bolívar, explicó que una empresa especializada administra esos recursos siguiendo las reglas propias de cada fondo, que puede definir inversiones en depósitos bancarios, deuda de empresas u otros instrumentos del mercado de valores.
Los fondos permiten, además, comenzar a invertir con montos relativamente bajos y realizar aportes periódicos; en Ecuador existen alternativas desde USD 25 mensuales, según Peña. El dinero de los participantes se reparte entre distintas inversiones para diversificarlo y reducir el riesgo, aunque el rendimiento no está garantizado y depende del tipo de fondo y de las inversiones específicas que este realice.
Con información de Primicias.
