Lula y Flávio Bolsonaro usan la Independencia de Brasil para impulsar sus campañas a un mes de las elecciones

A veintisiete días de la primera vuelta electoral del 4 de octubre, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el senador Flávio Bolsonaro aprovecharon este lunes 7 de septiembre la conmemoración de la Independencia de Brasil para reforzar sus respectivas campañas, en medio de una contienda que se mantiene sumamente polarizada.

Lula, de 80 años y aspirante a un cuarto mandato no consecutivo, encabezó por la mañana el tradicional desfile cívico-militar en Brasilia, con el que se conmemoraron los 204 años de la independencia de la Corona portuguesa. El mandatario no pronunció ningún discurso durante el acto, pero sí lideró una presentación de tropas centrada en banderas de su campaña como la soberanía nacional y la lucha contra la violencia hacia las mujeres, bajo el lema «Soberanía, la fuerza que une a Brasil». La noche anterior, en un mensaje transmitido por radio y televisión, había defendido la autonomía del país frente a la política arancelaria de Washington: «Ningún gobernante extranjero tiene derecho a decirnos a quién podemos comprar y a quién podemos vender», afirmó.

Por la tarde, Flávio Bolsonaro, hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro, convocó en la Avenida Paulista de São Paulo a cerca de 28 500 personas, según cálculos de la Universidad de São Paulo. Desde un tráiler adaptado como tarima, el senador arremetió contra el juez Alexandre de Moraes —quien presidió el proceso que envió a prisión a su padre por liderar una trama golpista— y lo vinculó directamente con Lula. «¡Primeramente, fuera Lula, fuera Moraes!», gritó al iniciar su intervención.

Un sondeo de la firma Quaest divulgado ese mismo lunes sitúa a Lula con siete puntos de ventaja sobre Bolsonaro hijo de cara a la primera vuelta, aunque ambos quedarían prácticamente empatados en un eventual balotaje.

Pese al enfrentamiento político, el desfile en Brasilia mostró una imagen de cohesión institucional: Lula posó con la banda presidencial junto al presidente de la Cámara de Diputados, Hugo Motta; el titular del Senado, Davi Alcolumbre, y el presidente del Supremo Tribunal Federal, Luiz Edson Fachin. La escena llamó la atención porque coincide con una crisis inédita dentro de la Corte, marcada por mensajes comprometedores entre el juez De Moraes y Daniel Vorcaro, exdueño del Banco Master, hoy en prisión preventiva por un fraude financiero. De Moraes, además, revisó un contrato entre el bufete de su esposa y esa misma entidad bancaria, según documentos desclasificados por el magistrado André Mendonça, a quien el propio De Moraes pidió investigar en respuesta.

Esa disputa judicial fue precisamente el eje del discurso de Flávio Bolsonaro, cuyo acto reunió banderas de Brasil, Estados Unidos e Israel, además de un muñeco inflable de Donald Trump sujetando a una figura de Lula vestida de presidiario. El senador prometió «acabar con ese consorcio» entre el mandatario y De Moraes, a quien calificó de «naranja podrida» y acusó de imponer «una dictadura». También reivindicó la figura de su padre —inhabilitado políticamente y condenado a 27 años de prisión domiciliaria— al recordar el atentado que sufrió en 2018 y calificar el proceso judicial en su contra como una «segunda puñalada», mientras advirtió, sin dar detalles, sobre una «tercera» que según él se prepara contra él y sus aliados.

Con información de Agencia EFE.

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