El cardenal Luis Cabrera, arzobispo de Guayaquil, participó en un simposio poco frecuente para la ciudad porteña en el que abordó los riesgos de la inteligencia artificial (IA), en sintonía con las advertencias que meses atrás formuló el papa León XIV sobre el mismo tema.
El encuentro, titulado «Custodiar lo humano en tiempos de inteligencia artificial», tuvo lugar en la Escuela Superior Politécnica del Litoral (ESPOL) y buscó llamar la atención sobre el riesgo de delegar en estas herramientas la capacidad humana de pensar y tomar decisiones. Ante una sala con representantes de la academia, la Iglesia y los sectores público y privado, Cabrera dejó una frase a modo de consigna: «Ten el coraje de pensar por ti mismo».
El cardenal, quien preside además la Conferencia Episcopal Ecuatoriana, recordó que León XIV ya había advertido en su encíclica Magnifica Humanitas que la inteligencia artificial no es neutral y llegó a plantear la necesidad de ponerle límites. Durante su intervención, Cabrera retomó también una idea del filósofo alemán Immanuel Kant para sustentar la importancia de no renunciar al criterio propio frente al avance tecnológico.
En el mismo simposio, Paola Ricaurte, investigadora de un centro de estudios sobre internet y sociedad de la Universidad de Harvard, explicó que buena parte de la vida cotidiana ya está mediada por algoritmos que deciden qué contenidos vemos, leemos o se nos recomienda, muchas veces sin que las personas entiendan los criterios detrás de esas decisiones, como ocurre con las rutas que sugieren las aplicaciones de mapas o la música que proponen las plataformas de streaming.
Para Ricaurte, el mayor riesgo no es solo recibir una respuesta equivocada, sino perder diversidad de perspectivas si un número creciente de personas usa herramientas entrenadas de manera similar, así como ir perdiendo capacidades propias por depender de la IA para tareas como resumir un libro o redactar un texto. «Cuando delegas tu capacidad de pensar, tu capacidad de razonar, tu capacidad de tomar decisiones, allí puedes ya estar generando dependencia», advirtió. El cardenal Cabrera, por su parte, propuso una pregunta sencilla como primer filtro ante cualquier respuesta generada por IA: «¿será verdad?». Aunque reconoció que la propia Iglesia usa esta tecnología en educación y en la preparación de textos, insistió en no «demonizar» ni «endiosar» a la inteligencia artificial, a la que definió como «ni un Dios ni un demonio».
Con información de Primicias.
