Los incendios forestales que han golpeado a Ecuador en las últimas semanas dejaron, además de hectáreas calcinadas, una pérdida de fauna silvestre que hasta ahora nadie ha logrado cuantificar con precisión.
Especialistas estiman que especies pequeñas, como las ranas marsupiales andinas, pueden alcanzar densidades de hasta 5.000 individuos por hectárea quemada, mientras que otras, como los lobos de páramo, tienen poblaciones mucho más reducidas por naturaleza. Esa diferencia de escala hace que la mayor parte de las muertes se concentre en los animales más pequeños, que no logran huir a tiempo del fuego, a diferencia de especies de mayor tamaño como osos andinos y aves, con más posibilidades de escapar.
En zonas como Casitagua y La Vicentina, en Quito, coexisten lobos de páramo, osos de anteojos, armadillos, conejos, reptiles e insectos, todos ellos afectados de una u otra forma por el avance de las llamas.
La recuperación de estos ecosistemas no será rápida. Estudios realizados después de incendios anteriores mostraron que ciertas especies de escarabajos no habían regresado a las zonas quemadas ni siquiera 18 meses después del siniestro.
El Municipio de Quito ya proyecta iniciar labores de reforestación con especies nativas, como el pumamaqui y el aliso, una vez que concluya la temporada seca.
Con información de Primicias.
