28 tripulantes de embarcaciones atacadas por EE.UU. llegan a Manta sin información oficial sobre su situación

La Armada del Ecuador confirmó que los 28 tripulantes de las embarcaciones ecuatorianas destruidas por Estados Unidos entre el miércoles y el jueves arribaron la tarde del viernes 4 de septiembre al puerto de Manta. No obstante, hasta las 17:00 de ese día, ni la prensa ni los familiares habían podido verificar de manera directa el arribo de los ocupantes, y las autoridades tampoco habían precisado si los tripulantes serían presentados ante una unidad judicial.

Según el detalle entregado por la Marina, nueve tripulantes del Conquista II —embarcación atacada el miércoles— y 19 ocupantes del OM 2 —intervenida el jueves— llegaron a bordo de una unidad guardacostas. Tanto Estados Unidos como Ecuador sostienen que ambas naves operaban como estaciones flotantes de reabastecimiento de combustible al servicio de actividades de narcotráfico vinculadas a Los Choneros, organización que ambos países han catalogado como terrorista.

Los familiares de los tripulantes han rechazado públicamente cualquier vínculo de sus parientes con organizaciones criminales y mantienen protestas desde el miércoles frente a la Capitanía del Puerto de Manta, exigiendo información sobre el paradero y la situación legal de los detenidos. La Armada precisó, además, que ocho hombres adicionales que viajaban en el Conquista II se dirigen hacia puerto en otra embarcación.

Se trata del tercer barco ecuatoriano destruido en poco más de una semana. El lunes 31 de agosto, tripulantes de la embarcación Tres Hermanos, con base en Jarampjó, acudieron a la Fiscalía de Manta para denunciar el hundimiento de esa nave, ocurrido el viernes 28 de agosto. De acuerdo con el relato de los pescadores, fueron seguidos por helicópteros e interceptados por militares extranjeros que operaban desde un buque de bandera estadounidense, y permanecieron retenidos por más de cinco horas antes de ser liberados en las cuatro lanchas auxiliares de la embarcación, valorada en más de USD 120.000. Su propietario aseguró desconocer el trasfondo de la operación y afirmó que el barco no registraba antecedentes de actividades ilegales y navegaba en aguas ecuatorianas.

Estos hechos se conocen meses después de que familiares de otros pescadores denunciaran la desaparición de ocho tripulantes del barco Fiorella, que había zarpado a faenar en enero desde la costa ecuatoriana. Organizaciones como Amnistía Internacional han solicitado que se investigue la participación de Estados Unidos en este tipo de operaciones.

Con información de Ecuavisa.

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