En los últimos cinco meses, las autoridades ecuatorianas han capturado a nueve personas señaladas de haber descuartizado a sus víctimas, en distintos casos vinculados a la violencia criminal en el país. Sin embargo, en varios de estos procesos, los detenidos terminaron siendo procesados por delitos distintos al homicidio.
El caso más reciente ocurrió el 20 de septiembre de 2026, cuando el Ejército capturó a un ciudadano extranjero, identificado solo por un alias, señalado como responsable de hechos de esta naturaleza vinculados a una banda delictiva que opera en el cantón Naranjal. Pese a los indicios que lo relacionan con ese caso, la persona fue procesada por tráfico de armas y no por homicidio.
Según explican las autoridades, la situación se repite en otros expedientes similares: al no contar todavía con suficiente evidencia para sustentar cargos por homicidio, los fiscales optan por procesar a los detenidos por delitos conexos, como la tenencia ilegal de armas o la pertenencia a una organización delictiva, mientras continúan las investigaciones sobre los crímenes de mayor gravedad.
Los organismos de investigación mantienen abiertas las pesquisas para establecer responsabilidades directas en los homicidios asociados a estos casos, en un contexto de aumento de hechos de violencia extrema vinculados al crimen organizado en el país.
Con información de Ecuavisa.
