El ciudadano colombiano John Fredy Fernández Ospina, de 56 años, permanecía desaparecido desde la mañana del 15 de abril de 2026. Fue visto por última vez en Cayambe, al norte de la provincia de Pichincha, luego de salir de un supermercado ubicado en las calles Junín y Restauración. Más de cien días después, fue localizado en una zona rural del departamento colombiano de Nariño, según relató a Ecuavisa.com su esposa, Maricela Muriel.
De acuerdo con el relato de la mujer, un hombre identificado como Pedro —antiguo vecino de la familia y conocido de Freddy desde un trabajo que compartieron hace unos 20 años— pasó por el lugar donde este se encontraba y lo reconoció. «Freddy, a usted lo están buscando», le dijo al verlo, aunque notó que el hombre lucía desorientado y no lograba recordar buena parte de su vida ni a sus familiares. Pedro le mostró entonces, en su propio teléfono, publicaciones, fotografías y videos que la familia había difundido en redes sociales durante la búsqueda.
Al enterarse de que sus allegados lo buscaban, Freddy pidió ayuda para volver a Ecuador. Pedro lo acompañó hasta la frontera, le entregó 30.000 pesos colombianos y le indicó que tomara un vehículo hacia la terminal de Tulcán, capital de la provincia del Carchi; además le dio el número telefónico de Muriel para que pudiera contactar a su familia. Freddy llamó a su esposa alrededor de las 21:00 para avisarle que ya estaba en Tulcán, y permaneció en un hostal hasta que sus familiares llegaron por él.
Cuando la familia lo encontró, estaba muy delgado, cansado, sucio y con la misma ropa que había recibido durante los días que pasó en Colombia. «Cuando se fue pesaba 73 kilos y cuando lo llevaron al hospital pesaba 62 kilos», contó Marisela. Freddy sí reconoció a los suyos en el momento del reencuentro, pero mantenía la mirada perdida y dificultades para recordar lo vivido durante su ausencia. Apenas recuerda haber subido a un bus en Tabacundo, donde un hombre lo saludó, lo abrazó y comenzó a conversar amablemente con él; después de ese instante, asegura no tener memoria de cómo terminó en Colombia.
Durante el tiempo que pasó en la zona rural de Nariño, Freddy habría sido auxiliado por un adulto mayor que le dio comida y ropa y le permitió colaborar en tareas del campo, como la siembra y la reparación del techo de la vivienda. La familia sospecha que algo pudo haber alterado su memoria y no descarta que haya sido víctima de alguna sustancia, como escopolamina, aunque hasta el momento no existe una confirmación médica de esa hipótesis; esperan los resultados de los exámenes que se le practicarán en el hospital.
Por ahora, Freddy permanece en su casa junto a su familia, que prefiere mantenerlo acompañado en todo momento y evitar someterlo a demasiadas preguntas mientras se recupera. Sus parientes no lo dejan solo, ante el temor de que pueda escaparse.
Con información de Ecuavisa.
