«Nunca nos hemos quedado sin medicamentos»: la fórmula china contra el desabastecimiento en los hospitales públicos

Los hospitales públicos de Beijing, en China, nunca se quedan sin medicamentos. La sola posibilidad de que eso ocurra le causa asombro a Xiao Nán Shen, directora del departamento financiero del hospital Xiyuan, ubicado al noroeste de la capital china y que atiende a 10.000 pacientes diarios.

«Nunca, nunca nos hemos quedado sin medicamentos, porque tenemos una gestión de almacenaje y la farmacia del hospital tiene un plan de inventario. Nunca caducan, porque tenemos muchos pacientes, los medicamentos fluyen, fluyen», afirma Shen. La farmacia hospitalaria hace un inventario de sus medicinas cada tres meses, un proceso que forma parte de una estrategia que consideran clave para el funcionamiento de los hospitales públicos en China y que ha funcionado por casi cien años para evitar la corrupción y el desabastecimiento de fármacos: el llamado «Control Interno».

El Control Interno, recalca Shen, «es la base de operación de un hospital, sino todo será cero». A diferencia de Ecuador, donde hay hospitales manejados por médicos generales, en los de Beijing el responsable —llamado líder— es el director financiero, una persona que se ha preparado durante años para que le cuadren las cuentas y el presupuesto alcance para medicinas, tinta, papel, agua o luz.

Ese control interno permite cumplir, según explica Shen, al menos cinco objetivos fundamentales: que se desarrollen con normalidad todas las actividades del hospital; que el manejo económico sea transparente, legal y cumpla las normativas; que las actividades sean seguras y se haga un uso efectivo de los servicios y equipos médicos; que la información financiera sea verdadera y completa para prevenir el fraude y la corrupción; y mejorar la eficiencia en la asignación y el uso de los recursos.

En el hospital Xiyuan, creado en 1955 y reconocido como el único de medicina tradicional china con carácter docente y de investigación científica, la informatización se adapta al sistema de control interno: todo está digitalizado en una plataforma financiera de gestión y cualquier gasto de un empleado se aprueba electrónicamente. «Es muy importante la informatización, por ejemplo, si un empleado supera lo que debe gastar, entonces el sistema es el que lo niega, no el director, eso es más seguro», explica Shen.

Sobre las compras de medicinas, Shen detalla que existe un Comité de Gestión de Medicamentos: algunos fármacos, establecidos en una lista estatal, deben comprarse a través de la plataforma gubernamental «Compra al Sol», mientras que otras adquisiciones se gestionan directamente por licitación del propio hospital, que además cubre los tratamientos de pacientes catastróficos entregándoles los medicamentos sin negarles la atención. Sobre la falta de sistemas similares en otros países, Shen apunta que «la conciencia general sobre el control interno en los hospitales no es fuerte, los líderes de un hospital son médicos y no administradores, por eso no tienen conciencia de eso», a lo que se suman la falta de supervisión y auditorías, y políticas nacionales que suelen ser demasiado generales.

Con información de Primicias.

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