En plena Cordillera del Cóndor, una zona conocida por su alta biodiversidad y por albergar especies únicas de anfibios, un equipo de cientÃficos describió a una nueva ranita bautizada Lynchius romolerouxae. El hallazgo, con rasgos muy particulares, se logró tras una travesÃa de dos dÃas a pie por la reserva ecológica Cerro Plateado, en Zamora Chinchipe, provincia donde además operan dos proyectos mineros de gran escala.
El nombre cientÃfico de la especie honra a Katya Romoleroux, botánica ecuatoriana, profesora emérita de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE) y ganadora del Premio Nacional Eugenio Espejo en 2020. El hallazgo estuvo a cargo de los herpetólogos Ana Almendáriz, de la Escuela Politécnica Nacional; Jorge Brito, del Inabio; y Santiago Ron, de la PUCE, quienes combinaron análisis anatómicos con secuencias de ADN para confirmar que se trataba de un linaje totalmente nuevo dentro del género Lynchius. El estudio fue publicado en la revista cientÃfica Zootaxa.
Se trata de una de las ranas más pequeñas de su género: los machos miden entre 1,9 y 2,3 centÃmetros, y las hembras, entre 2,3 y 2,6 centÃmetros. Su coloración âun dorso café grisáceo con tubérculos oscuros y manchas blanquecinasâ le sirve de camuflaje. La piel dorsal presenta arrugas y pequeños tubérculos sobre el párpado, y la especie carece de tÃmpano externo visible y de crestas craneales. Habita exclusivamente en los bosques montanos y matorrales de las cumbres de la Reserva Biológica Cerro Plateado, donde durante el dÃa se refugia entre bromelias terrestres, también llamadas huicundos, en un entorno de mesetas rocosas de arenisca, clima hiperhúmedo y suelos ácidos.
La descripción de la especie exigió un intenso trabajo de campo: los investigadores debieron recorrer senderos fangosos y vegetación densa, sin acceso por carretera, durante dos dÃas continuos. «Fue en estas cumbres casi inexploradas donde los investigadores localizaron los primeros ejemplares resguardados durante el dÃa debajo de rocas y entre bromelias terrestres», señala un comunicado del equipo. El primer ejemplar fue recolectado por el botánico Ãlvaro Pérez.
Los investigadores explican que las mesetas de la Cordillera del Cóndor guardan semejanza geomorfológica con los tepuyes de la Guayana y que, al estar biológicamente aisladas a casi 3.000 metros sobre el nivel del mar, han funcionado como laboratorios naturales que favorecen la evolución de especies únicas, como esta nueva rana.
Con información de Primicias.
