Cómo las nuevas inyecciones para perder peso están cambiando el consumo de alcohol de sus usuarios

Un número creciente de usuarios de medicamentos para bajar de peso reporta un efecto secundario inesperado: además de comer menos, terminan bebiendo mucho menos alcohol. Es el caso de Lisa Rees, de 46 años, quien antes se tomaba dos botellas de vino en una salida nocturna y ahora, tras un par de copas, descubre que físicamente no puede beber ni una gota más.

Fármacos como Wegovy, Mounjaro y Ozempic contienen semaglutida o tirzepatida, sustancias que imitan una hormona natural llamada GLP-1, suprimen el apetito y prolongan la sensación de saciedad. Según el doctor Christian Hendershot, de la Universidad del Sur de California, las primeras investigaciones sugieren que estos medicamentos también afectan la respuesta de recompensa en el cerebro, lo que podría reducir los antojos de alcohol y nicotina. En 2025, un estudio del propio Hendershot encontró menos ganas de beber en participantes con trastorno por consumo de alcohol que tomaban Ozempic, y un estudio posterior de la Universidad de Colorado Anschutz observó una reducción de los días de consumo excesivo entre personas con ese trastorno de leve a moderado.

Los testimonios recogidos por la BBC muestran experiencias distintas: algunos usuarios dicen que sus antojos simplemente desaparecieron; otros que el alcohol les provoca náuseas o una sensación de pesadez, o que se emborrachan con mayor rapidez. Warren Thomas, de 45 años, notó el efecto 24 horas después de su primera dosis de Mounjaro y ahora asegura que su tolerancia al alcohol es cero. No todos viven el cambio como algo positivo: Faye Goodwin, de 20 años, siente que le ha costado su vida social universitaria, ya que el alcohol le provoca náuseas y reflujo severo desde que empezó a usar la medicación a los 18 años.

Especialistas advierten que los ensayos clínicos hasta ahora se han centrado en personas con trastorno por consumo de alcohol y no en bebedores ocasionales, por lo que se necesitan estudios más amplios antes de que estos fármacos puedan aprobarse formalmente para tratar adicciones. Los investigadores también estudian si los medicamentos GLP-1 podrían ayudar frente a otras adicciones, como el tabaquismo y los opioides, aunque advierten sobre posibles efectos secundarios graves, entre ellos la pancreatitis.

Con información de BBC Mundo.

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