Del avión de Jaime Roldós al helicóptero en Kenia: los accidentes aéreos que han marcado a las autoridades ecuatorianas

La muerte de Michele Sensi-Contugi, director del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) y hombre de confianza del presidente Daniel Noboa, volvió a poner en primer plano un patrón trágico que atraviesa la historia reciente de Ecuador: el de funcionarios públicos fallecidos en accidentes aéreos mientras cumplían funciones o viajaban por trabajo.

Sensi-Contugi murió junto a su esposa, la diseñadora Stephany Hollihan, y otras cinco personas —turistas y el piloto— cuando el helicóptero en el que se movilizaban se estrelló cerca del monte Ololokwe, en el condado keniano de Samburu. Las autoridades de ese país confirmaron que no hubo sobrevivientes y que las causas del siniestro siguen bajo investigación.

El caso revive la memoria de al menos otros siete funcionarios ecuatorianos que perdieron la vida en circunstancias similares desde 1981, según un recuento periodístico de Ecuavisa. El más recordado sigue siendo el del expresidente Jaime Roldós Aguilera, quien murió el 24 de mayo de ese año cuando el avión presidencial se estrelló cerca de Loja, en el sector de Huayrapungo, cuando viajaba desde Quito. En el accidente también fallecieron su esposa, Martha Bucaram, y el entonces ministro de Defensa, Marco Subía Martínez.

Veintiséis años más tarde, en enero de 2007, la entonces ministra de Defensa Guadalupe Larriva —la primera mujer y civil en dirigir esa cartera— murió cuando el helicóptero militar en el que viajaba junto a su hija y cinco oficiales del Ejército chocó con otra aeronave durante un ejercicio nocturno en Manabí. Larriva llevaba apenas nueve días en el cargo. El caso derivó en un largo proceso judicial que, en 2018, terminó con un fallo de la Corte Nacional de Justicia a favor de su familia, con una indemnización que podía llegar a los 500.000 dólares.

La lista incluye también a dos ministros más: Pedro Zambrano, titular de Turismo, quien murió en diciembre de 1992 cuando la avioneta en la que viajaba se estrelló en la avenida González Suárez, en Quito; y Camilo Gallegos, ministro de Educación, fallecido en abril de 1986 cuando la avioneta que lo trasladaba a la Amazonía en una misión educativa se estrelló en una zona montañosa.

A ellos se suman altos mandos militares como el general Carlomagno Andrade, comandante general de la Fuerza Terrestre, que murió en 1992 en el mismo punto de Quito donde meses después caería la avioneta de Zambrano; y el general Miguel Iturralde, comandante del Ejército, fallecido cuando el helicóptero en el que se dirigía a Pastaza, en la frontera con Perú, se precipitó a tierra.

Con el fallecimiento de Sensi-Contugi, son ya ocho las autoridades ecuatorianas que la prensa ha vinculado a este tipo de tragedias en poco más de cuatro décadas, un historial que vuelve a abrir preguntas sobre los protocolos de seguridad en los desplazamientos de funcionarios públicos.

Con información de Ecuavisa.

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