En pleno estiaje, piden a industrias y centros comerciales de Ecuador encender sus generadores de forma voluntaria

Desde mediados de agosto, las empresas eléctricas distribuidoras solicitaron a industrias y centros comerciales de Ecuador usar sus propios generadores de electricidad durante determinados horarios, en pleno inicio del estiaje. La medida sería consensuada y de carácter opcional, y contempla acordar con cada empresa las horas y condiciones en las que puede reducir su consumo o activar sus sistemas de autogeneración.

La medida se toma al inicio de la época de estiaje, que este año se adelantó a septiembre y se extenderá hasta marzo de 2027, según el Ministerio del Ambiente y Energía. Históricamente, este período seco se registraba de octubre a marzo; su principal característica es la menor disponibilidad de agua para la generación hidroeléctrica del país. En dos grandes centros comerciales de Quito se constató que las luces se apagan en gran parte del establecimiento cerca de las 19:00, momento en que los generadores entran en funcionamiento; empleados de varias tiendas señalaron que esta situación se repite desde las últimas semanas de agosto, y que la interrupción del servicio eléctrico llega a afectar el sistema de pagos.

No es la primera vez que se toman medidas de este tipo: en enero de 2026, la Empresa Eléctrica Quito ya había solicitado a algunos centros comerciales y empresas de la capital desconectarse de la red durante dos horas y generar su propia electricidad, en un contexto de caída sostenida del embalse de Mazar, clave para el complejo hidroeléctrico Paute Integral, que cubre hasta el 30 % de la demanda eléctrica del país. El escenario se repite ahora: este 9 de septiembre de 2026 el embalse registró una cota de 2 143,54 metros sobre el nivel del mar, casi 10 metros por debajo de su nivel máximo (2 153 m.s.n.m.) y por debajo del nivel que tenía en la misma fecha de 2025. La situación es, sin embargo, mejor que la de 2024, cuando Ecuador atravesó una de sus peores crisis eléctricas, con cortes de hasta 14 horas diarias; el embalse todavía está lejos de su nivel crítico, fijado en 2 115 metros, a partir del cual la central Mazar debería salir de operación por seguridad.

Según Ricardo Buitron, consultor energético, el sistema eléctrico ecuatoriano enfrenta una alta incertidumbre porque depende de la variabilidad climática en las cuencas orientales, agravada este año por el fenómeno de El Niño y el cambio climático. Rodrigo Gómezá de la Torre, presidente del Comité Empresarial Ecuatoriano, señaló que las industrias se han estado preparando ante la posibilidad de restricciones eléctricas y que varias ya cuentan con sistemas de generación propios; la empresa Orangine, por ejemplo, instaló paneles solares en 8 000 metros cuadrados de techado de su planta, con una inversión de más de USD 700 000.

Con información de Primicias.

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