Alias Fito: el ascenso, poder y caída del cabecilla de Los Choneros

El rostro de José Adolfo Macías Villamar ha sido durante años sinónimo de poder criminal en Ecuador. Conocido como alias Fito, es el máximo líder de la organización delictiva Los Choneros, una estructura nacida en las calles de Manabí y que evolucionó desde el robo de vehículos hasta convertirse en una red transnacional de narcotráfico, sicariato, extorsión y corrupción carcelaria.

La historia de Fito se entrelaza con los inicios de la violencia estructurada en la Costa ecuatoriana. Creció en el barrio San Agustín de Manta, junto a sus hermanos Leodan (alias Lan) y Ronald Javier, y desde joven estuvo vinculado a actividades ilícitas. Jugaba ecuavóley en canchas polvorientas donde conoció a Jorge Luis Zambrano, alias Rasquiña, con quien forjaría una alianza que marcaría la historia criminal del país.

Ambos fueron reclutados por Jorge Bismarck Vélez España, alias Teniente España, fundador original de Los Choneros en los años 90. Lo que comenzó como una banda de ladrones de carros mutó, bajo el liderazgo de sus sucesores, en una estructura narcotraficante con vínculos con el Cártel de Sinaloa y control territorial en varias provincias.

A lo largo de dos décadas, Fito ascendió en la pirámide criminal tras la muerte de sus predecesores: primero su hermano Leodan (2010), luego alias Rasquiña (asesinado en 2021). Durante ese tiempo, consolidó alianzas con grupos como Los Lobos y Los Tiguerones, y se convirtió en el rostro visible del poder penitenciario en Ecuador.

Su control de las cárceles lo catapultó como figura clave en la violencia carcelaria, mientras desde la Penitenciaría del Litoral o la Regional Guayas operaba con redes internas que incluían custodios, funcionarios y hasta abogados.

En 2024, tras una nueva fuga cinematográfica, el Gobierno lo incluyó en la lista roja de Interpol. En junio de 2025, fue recapturado en medio de un operativo cuya información sigue siendo manejada con hermetismo. Su extradición a los Estados Unidos está en curso, donde enfrenta siete cargos federales relacionados con narcotráfico y crimen organizado.

La figura de alias Fito simboliza el deterioro institucional, la penetración del crimen en las estructuras del Estado y el desafío geopolítico del narcotráfico en la región andina.

Parte 1: De San Agustín al crimen

La historia de José Adolfo Macías Villamar, alias Fito, comienza en las calles del barrio San Agustín de Manta, provincia de Manabí. Hijo de un taxista, creció junto a sus hermanos Leodan y Ronald Javier en un entorno donde la precariedad y el abandono estatal servían de caldo de cultivo para la delincuencia.

Durante su juventud, trabajó aparentemente en un taller mecánico. Sin embargo, según agentes de inteligencia que lo investigaron, ya desde entonces estaba vinculado a robos de carros y desmantelamiento de vehículos. En ese entorno conocían a Jorge Luis Zambrano, alias Rasquiña, con quien formó una alianza duradera.

Ambos fueron reclutados por Jorge Bismarck Véliz España, alias Teniente España, quien era el cabecilla de una banda emergente en los años 90: Los Choneros. Inicialmente centrada en el robo de vehículos y la venta de piezas, la organización fue mutando hacia estructuras más complejas.

Parte 2: Consolidación del poder y violencia letal

Con el tiempo, Los Choneros se enfrentaron a bandas rivales como Los Queseros. La violencia recrudeció, y en medio de enfrentamientos armados murieron varios de sus líderes. En 2010, Leodan Macías, alias Lan, fue acribillado. José Adolfo resultó herido y declaró ante la prensa que eran «una familia de bien».

Poco después, Fito fue escalando en la jerarquía de Los Choneros. La muerte de Rasquiña en 2021 consolidó su liderazgo, aunque para entonces la organización ya había comenzado a fracturarse por disputas internas. Fito se negó a eliminar a Junior Roldán, alias JR, un aliado cuestionado, lo que provocó que grupos como Los Lobos se separaran.

Parte 3: Carcél, fugas y narcopoder

Alias Fito fue detenido en 2011 en una hacienda en el cantón Pichincha. Desde entonces comenzó una serie de detenciones, fugas y recapturas. En 2013 escapó de La Roca junto a Rasquiña. Fue hallado meses después en Manta, escondido en túneles subterráneos bajo su casa.

En los últimos años, desde la cárcel manejaba el crimen organizado, controlaba pabellones enteros y ordenaba asesinatos dentro y fuera del sistema penitenciario. Incluso se tituló como abogado en 2023 mientras cumplía condena por múltiples delitos.

Su fuga en enero de 2024 desde la Regional Guayas fue un golpe al Gobierno. Con la ayuda de complicidades internas, salió sin dejar rastro, y su escape marcó una escalada de violencia en las calles. Se especuló sobre su salida a Colombia o Argentina, donde su familia fue detectada y expulsada.

Parte 4: Recaptura y extradición pendiente

El 25 de junio de 2025, el presidente Daniel Noboa anunció su recaptura. Aunque los detalles del operativo se mantienen bajo reserva, se conoció que Estados Unidos había solicitado su extradición desde inicios de 2024. En ese país enfrenta cargos por narcotráfico, lavado de activos y crimen organizado.

Su organización, que llegó a tener hasta 15.000 integrantes, ha perdido fuerza, pero su influencia persiste en las cárceles y calles de Ecuador. La caída de Fito marca el fin de una era para Los Choneros, pero también abre un incierto reacomodo del poder criminal.

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